El alcohol se encuentra entre las drogas más dañinas del mundo. Aunque está profundamente arraigado en nuestra cultura y no se percibe como una droga, sus consecuencias a largo plazo son graves. La dependencia del alcohol es una de las principales causas de muerte mundial. Anualmente, aproximadamente 3,3 millones de personas mueren en todo el mundo por las consecuencias del consumo de alcohol.
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Según un nuevo estudio, el uso prolongado de alcohol también provoca cambios drásticos en el sistema endocannabinoide. El sistema endocannabinoide es uno de los mecanismos reguladores más complejos del cuerpo. Las disfunciones en este sistema delicado y complejo pueden conllevar una serie de consecuencias para la salud.
Análisis de cerebros de personas fallecidas
Un estudio recientemente publicado desde Australia examinó el cerebro de pacientes fallecidos para extraer conclusiones sobre cómo el consumo prolongado de alcohol afecta el sistema endocannabinoide. Con este propósito, se seleccionaron 18 personas fallecidas que habían sido dependientes del alcohol durante un promedio de 35 años. Para investigar exclusivamente los efectos del alcohol, se estudiaron solo individuos que no consumían otras drogas además del alcohol.
Se compararon con 18 personas adicionales que no habían consumido alcohol. La edad promedio en ambos grupos fue de aproximadamente 55 años. Los investigadores extrajeron muestras de tejido cerebral y examinaron cómo el alcohol alteró la expresión de diferentes receptores cannabinoides en varias regiones del cerebro. Las diferencias encontradas fueron significativas.
Cambios drásticos en los receptores cannabinoides
En comparación con el grupo de control, los alcohólicos presentaban significativamente más receptores CB1. La corteza prefrontal de los alcohólicos mostró un 125 % más de receptores CB1 que la del grupo de control. En el núcleo accumbens, el número de receptores CB1 aumentó en un 78 %. Actualmente, no está claro en qué medida estos cambios son reversibles. Estudios anteriores demostraron que la densidad de receptores CB1 no disminuye incluso después de un mes de abstinencia.
Los investigadores sospechan que la mayor formación de receptores CB1 está relacionada con el comportamiento adictivo y la propensión a las recaídas después del síndrome de abstinencia. Por el contrario, el consumo de alcohol redujo drásticamente los receptores CB2. Los alcohólicos presentaban un 50 % menos de receptores CB2 en la corteza prefrontal. En el núcleo accumbens, su número se había reducido en un 49 %. El receptor CB2 juega un papel central en la regulación de una serie de procesos inflamatorios. Los investigadores creen que la reducción de receptores CB2 participa, entre otras cosas, en el desarrollo de déficits cognitivos en el consumo prolongado de alcohol.
Los procesos neurodegenerativos que contribuyen a la pérdida de capacidades cognitivas surgen, en parte, de procesos inflamatorios, un proceso que se controla significativamente a través del receptor CB2. También se observaron cambios notables en el receptor GPR55. Los alcohólicos tenían un 19 % más de receptores en la corteza prefrontal, mientras que su número en el núcleo accumbens se había reducido en un 51 %.
Cambios en las enzimas
Las enzimas del sistema endocannabinoide también parecen alterarse por el consumo prolongado de alcohol. Se encontraron efectos en la enzima FAAH (hidrolasa de amida de ácido graso). En la corteza prefrontal, la concentración de esta enzima disminuyó en un 15 %, mientras que en el núcleo accumbens aumentó en un 24 %. FAAH juega un papel central en la regulación de muchos procesos en el sistema endocannabinoide.
Entre otras cosas, FAAH es responsable de la descomposición de la anandamida, un cannabinoide endógeno. También se observó una disminución en la enzima MAGL. Esta enzima es responsable, entre otras cosas, de la descomposición del endocannabinoide 2-AG. Los investigadores creen que los niveles elevados de 2-AG en sangre resultantes también participan en el comportamiento adictivo de los alcohólicos. Puede aumentar el antojo de alcohol inducido por estrés. Al mismo tiempo, un desequilibrio entre 2-AG y MAGL favorece la aparición de procesos neurodegenerativos, que también son una consecuencia típica tardía de la dependencia del alcohol.
Los hallazgos de investigación podrían contribuir a nuevos métodos de tratamiento
Los investigadores esperan que estos resultados proporcionen una mejor comprensión sobre el desarrollo de enfermedades relacionadas con el alcohol. Los hallazgos de investigación podrían llevar a nuevos métodos de tratamiento en el futuro. Aunque el abuso de alcohol es un mal generalizado, las opciones terapéuticas siguen siendo relativamente limitadas hasta hoy. El consumo excesivo de alcohol daña prácticamente todos los órganos, incluyendo el cerebro.
Basándose en estos conocimientos, los investigadores esperan que con nuevos métodos de tratamiento puedan contrarrestar mejor los daños neurodegenerativos del alcohol. Se necesita más investigación, pero los hallazgos actuales sugieren que existe una conexión entre el sistema endocannabinoide, los daños tóxicos del alcohol y el desarrollo de la dependencia.











































